Are There Really Carbs in Wine?

Are There Really Carbs in Wine?

If you’re the type of person that likes to have a glass of wine with dinner, or when you’re hanging out with friends, or any time at all, you want to know what it’s all about, right? You want to know if it’s good for you, bad for you or some form of indifferent, and one of the ways you may judge that is by how many carbs in wine are there. You may have heard that wine is low-carb, but there’s a big difference between low-carb and no-carb. So what does it mean?

The short answer is yes. Of course, that’s going to vary based on a number of different factors. For one, not all wine has carbs. Some wines actually don’t have any. But, many wines have at least 2 and up to 5 carbs per 5 ounces glass. This means if you’re really being particular about carbs and counting yours you’ll want to watch the number of glasses you drink. You’ll also want to think carefully about the types of wine that you’re drinking.

The lowest carb wines are the dry versions. These include things like general dry wines, dry sherry, dry red and dry white wines. Each of these typically has closer to the bottom of the spectrum when it comes to carbs. They are actually close to 0-3 carbs. When it comes to sparkling wine and off-dry wines, that’s where you’re going to get closer to the five carbs per glass. Of course, all of this is much less than the number of carbs you’ll find in liquors, Kahlua and late harvest or tawny drinks, so you’re still getting something slightly better for you.

So, how do the carbs in wine even get there? Where do they come from? Well, they come from the unfermented sugar that’s left over after the alcohol is produced. When it comes to wine, you’ll find more carbs left over at the end than some drinks because they start out with a whole lot of sugar. Those grapes have a lot of carbs in them, but as they’re fermented the carbs start to disappear because of the yeast. What’s left over, however, becomes the carbs in the wine.

The same thing happens with beer and some other mixers because they have a lot of sugar or grain that contains carbs and leaves some left over. Mixers are the worst of it because they’re not fermented at all and are only added to the already fermented beverage. You’re going to have no carbs in things like distilled spirits because there’s only alcohol left in there with absolutely none of the sugar or grain. That means carb wise you’re getting the best from pure alcohols, but you’re getting some other things that you should watch out for.

What do you do if you’re trying to get healthy, but you like to drink the occasional glass of wine? Well, the truth is that wine and other forms of alcohol have been found to be really bad for people who are dieting. It’s not just the carbs in wine and the calories they have. It’s actually that people who drink alcohol have been found to eat a whole lot more, up to 400 calories. If you really like to have a glass once in a while you can account for it, and the low carbs make it okay for most diets, but keep track of your eating habits.

On top of this, keep in mind that alcohol can stop your body from burning fat, which is what you’re trying to do when you’re dieting. The alcohol is burned off by the body first, and if that happens, it means that fat is being stored. The alcohol doesn’t store into your body, but it does indicate that you’re going to have significantly reduced results than you might think because of the alcohol that you’re drinking. Most dieticians would recommend that you cut out alcohol entirely, or as much as possible, for this reason.

That’s not as easy of a question to answer. Carbs in wine increase the blood sugar in your body when they are absorbed into the blood. When this happens, the body releases insulin to help control the blood sugar. To help lower the blood sugar the sugar itself is directed into fat cells so that you have more energy stored away. Then, the carbs make it difficult for the fat to be converted back into sugar and burned off. This means that carbs increase the amount of fat that’s being stored in your body and make sure that it stays there.

In the days of our ancestors this was a good thing because there was a lot of sugar intensive produce around during the warm seasons, but not much available during the cold season. If our ancestors were able to pack on some stored fat during the warm months, they would burn it off during the cold ones but would have enough nutrients to keep them going. For us now this isn’t as big of a problem, so the extra fat tends to make it difficult to get to that weight goal.

If you’re trying to lose some weight or even just watch your carb intake, you should definitely be looking at the wine that you consume. While there isn’t a whole lot there, it is enough that you’ll want to keep track. Plus, now that you know more about what carbs are really doing to your body and how they can negatively affect your goals you may want to think twice. Even that 2-5 carbs per glass in a single day can start to add up and before you know it you’ve got more fat stored than you ever wanted. So keep an eye on that glass of sherry.


SSi eres el tipo de persona al que le gusta tomar una copa de vino en la cena, o cuando sales con amigos, o en cualquier momento, quieres saber de qué se trata, ¿verdad? Deseas saber si es bueno o malo para ti, o de alguna forma indiferente, y una de las maneras en que se puede juzgar es conociendo la cantidad de carbohidratos que tiene el vino. Es posible que hayas escuchado que el vino es bajo en carbohidratos, pero hay una gran diferencia entre bajo en carbohidratos y sin carbohidratos. Así que, ¿qué significa?

La respuesta corta es sí. Por supuesto, eso va a variar en función de una serie de factores diferentes. Por un lado, no todo el vino tiene carbohidratos. Algunos vinos en realidad no tienen ninguno. Sin embargo, muchos vinos tienen al menos 2 y hasta 5 carbohidratos por cada 150 ml de vino. Esto significa que si realmente te preocupas por los carbohidratos, para contar los tuyos, tendrás que contar la cantidad de vasos que bebes. También tendrás pensar cuidadosamente en los tipos de vino que estás bebiendo.

Los vinos más bajos en carbohidratos son las versiones secas. Estos incluyen los vinos secos en general, jerez seco, tintos secos y vinos blancos secos. Cada uno de estos tiene típicamente el espectro más bajo cuando se trata de carbohidratos. En realidad, son cerca de 0-3 carbohidratos. Si se trata de vino espumoso y vino semi-seco, es donde te acercarás a los cinco carbohidratos por vaso. Por supuesto, todo esto es mucho menor que la cantidad de carbohidratos que encontrarás en licores, Kahlua y bebidas de cosecha tardía o rojizas, por lo que aún obtienes algo ligeramente mejor para ti.

Entonces, ¿cómo llegan los carbohidratos al vino? ¿De dónde vienen? Bueno, provienen del azúcar sin fermentar que queda después de que se produce el alcohol. Cuando se trata de vino, encontrarás más carbohidratos permaneciendo al final que en otras bebidas, porque comienzan con una gran cantidad de azúcar. Esas uvas tienen muchos carbohidratos, pero a medida que se fermentan, los carbohidratos comienzan a desaparecer debido a la levadura. Los residuos, sin embargo, se convierten en los carbohidratos del vino.

Lo mismo ocurre con la cerveza y algunas combinaciones, porque tienen mucho azúcar o grano que contiene carbohidratos que dejan residuos. Las combinaciones son peores porque no están fermentados en absoluto y solo se agregan una vez que la bebida ya está fermentada. No vas a encontrar carbohidratos en cosas como licores destilados porque solo queda en ellos alcohol sin absolutamente nada de azúcar o grano. Eso significa que, en términos de carbohidratos, obtienes lo mejor de los alcoholes puros, pero por otra parte obtienes otras cosas que debes controlar.

¿Qué hacer si intentas mantenerte sano, pero te gustaría tomar un vaso de vino de vez en cuando? Bueno, la verdad es que se ha comprobado que el vino y otros tipos de alcohol son realmente malos para la gente que hace dieta. No sólo por los carbohidratos y las calorías que contienen sino porque en realidad se ha descubierto que la gente que bebe alcohol come mucho, mucho más, hasta 400 calorías. Si realmente te apetece un vaso de vino una vez, no hay ningún problema, y los bajos carbohidratos lo hacen indicado en la mayoría de las dietas, pero ten cuidado con tus hábitos alimentarios.

Además de esto, ten en cuenta que el alcohol puede hacer que tu cuerpo pare de quemar grasa, que es lo que estás tratando de hacer cuando haces dieta. El cuerpo quema primero el alcohol y, si eso sucede, significa que es la grasa la que se almacena. El alcohol no se almacena en tu cuerpo sino que indica que vas a tener resultados reducidos de forma significativa debido al alcohol que estás bebiendo; mucho más de lo que podrías pensar. Por esta razón, la mayoría de los dietistas recomendarían que dejaras el alcohol del todo, o lo más que puedas.

No es una pregunta fácil de responder. Los carbohidratos contenidos en el vino aumentan el azúcar en sangre de tu cuerpo cuando pasa a la misma. Cuando esto sucede, el cuerpo libera insulina para ayudar a controlar el azúcar en sangre. Para ayudar a bajar el azúcar en sangre, el propio azúcar se dirige a las células de grasa para que tengas más energía almacenada. Entonces, los carbohidratos dificultan que la grasa se vuelva a convertir en azúcar y se queme. Esto significa que los carbohidratos aumentan la cantidad de grasa que se está acumulando en tu cuerpo y se aseguran de que se quede ahí.

Para nuestros antecesores esto era bueno porque había una producción intensa de azúcar en las estaciones cálidas, pero no tanto en las estaciones frías. Si nuestros hubieran podido guardar algo de la grasa en las estaciones cálidas, la habrían quemado en las estaciones frías pero tendrían suficientes nutrientes para proseguir. Para nosotros ahora esto no es un gran problema, por lo que la grasa extra tiende a dificultar conseguir el objetivo del peso corporal.

Si estás intentando perder peso o incluso controlar tu consumo de carbohidratos, deberías sin duda fijarte en el vino que consumes. Aunque no te vaya mucho en ello, es suficiente que quieras controlarlo. Además, ahora que sabes más sobre lo que los carbohidratos están haciendo en realidad a tu cuerpo y cómo pueden afectar de forma negativa a tus objetivos, quizás te lo quieras pensar dos veces. Incluso de 2-5 carbohidratos por vaso en un solo día pueden sumar y antes de que te des cuenta, habrás almacenado más grasa de lo que hubieras querido. Así que ojo con ese vaso de jerez.

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